
Una brasileña de 20 años de edad recibirá USD 780.000 por mantener sus primeras relaciones sexuales con un japonés identificado como Natsu, que venció este miércoles la subasta realizada en Internet por los productores de una película documental.
Catarina Migliorini, que vive en la pequeña ciudad de Itapema, en el estado meridional de Santa Catarina, mantendrá relaciones con el japonés a bordo de un avión, durante un vuelo entre Australia y Estados Unidos.
Condiciones
"El comprador no puede traerse a otra persona, intentar realizar sus fantasías, usar juguetes sexuales, nada. También es obligatorio el uso de preservativo", relató la muchacha, en entrevista al diario ‘Folha de Sao Paulo’, en la que aclaró que el acto tardará "una hora, como máximo", y no incluirá besos: "No está en el contrato".
La muchacha aseguró que la suma recaudada con la subasta le será entregada íntegramente por los productores australianos, y que pretende utilizar parte del dinero para financiar sus estudios de medicina en Argentina.
Catarina opina
"Desde mi punto de vista, no es prostitución. Cuando uno hace algo una vez en su vida, no significa que esta cosa sea su profesión. Si tú sacas una foto y te sale bien, ello no te convierte en fotógrafo". "Tengo 20 años, soy responsable de mi cuerpo y no estoy perjudicando a nadie", agregó la muchacha, quien aseguró que es una persona "muy, muy romántica".
"Siempre fui una chica muy, muy romántica. Cuando se enteraron (de que aceptó subastar su virginidad), mis amigas no se lo podían creer. Lo que puedo decir ahora es que la subasta, para mí, es un negocio. Pero no he dejado de ser romántica, de ninguna manera. Creo en el amor con todas mis fuerzas", enfatizó.
Las justificaciones de Catarina forman parte de lo que hoy se conoce como la relativización de la moral al argumentar que no le está haciendo mal a nadie. No sólo se trata de no perjudicar a alguien. Es primordial el preguntarse si uno se está haciendo daño también. El caso de esta joven ha trascendido fronteras y posiblemente se convierta en el modelo a seguir de muchas jovencitas.
Por otra parte el hombre que compró su virginidad sigue proyectando la errónea imagen de todo lo que uno puede hacer de manera deliberada si dispone de sumas exorbitantes de dinero. Alienta a la promiscuidad sexual alejando al hombre del concepto de la fidelidad, de guardarse para la mujer que sera o es su esposa y de pensar que todas las virtudes tienen un precio.
Un regalo tan precioso que Dios nos dio como la virginidad no tiene precio. Y si por malas decisiones en tu vida perdiste tu virginidad recuerda que Dios te ofrece gratuitamente su perdon.
¡Qué bueno transitar en la vida con el objetivo de convertirse en ejemplo para muchas personas que necesitan que le marquen el rumbo a seguir para encontrar la paz, el perdón y la felicidad que tanto han anhelado!
Fuente: El Comercio de Ecuador; Carolina Ansuini