Hacer resúmenes en muy difícil, pues siempre queda la impresión de que hubo algo que debió mencionarse. Pero al fin y al cabo un resumen es eso, un resumen, un pedacito del todo, una muestra de la totalidad, un compendio que trata de expresar en pocas palabras que se dicen, muchísimas otras palabras que no se dicen. Hagamos el esfuerzo por tratar de resumir en pocas palabras lo que dicen 66 libros, sí, una biblioteca de 66 libros que se llama la Biblia, palabra que significa precisamente eso: “Los libros”.
Si alguien te pide que le digas en 10 palabras qué es la Biblia, díselo así: “Es el manual de salvación de Dios para el hombre”. Y si te pregunta cómo se divide, díselo en cinco palabras: “Antiguo Pacto y Nuevo Pacto”. Y si te pregunta de qué trata el Antiguo Pacto díselo en tres palabras: “El Mesías viene”. Y si te pregunta de qué trata el Nuevo Pacto, díselo en dos palabras: “Ya vino”. Y si te pregunta qué crees de todo lo que dice la Biblia díselo en una palabra: “Amén”.
Ahora, si te es necesario explicar que al estar en Cristo estás completo y nada te falta, entonces aclara que ser cristiano no es abrazar una religión, o creer en uno de los profetas que han pasado por este mundo, sino que estar en Cristo es recibir cinco “Pes”.
La primera “P” es la de la “Presencia”, porque cuando alguien le rinde su vida a Cristo de inmediato se convierte en la residencia de Dios, el Señor viene a morar en el cuerpo del creyente, ese tabernáculo de carne y hueso se constituye en su templo.
La segunda “P” es la del “Perdón”, porque cuando alguien se arrepiente de sus pecados y le pide perdón a Dios, el Señor le borra de la computadora del cielo todo su historial delictivo, su hoja de vida queda limpia gracias al borrador de la sangre de Cristo.
La tercera “P” es la del “Propósito”, porque al abrazar la nueva vida en Cristo ya no vivimos según nuestros planes, sino según la agenda de Dios para nosotros, y su intención es destruir las obras del diablo y en su lugar darnos vida y vida en abundancia.
La cuarta “P” es la del “Poder”, porque al estar en Cristo recibimos primeramente el poder de ser hechos hijos de Dios, una potestad que nos es dada al nacer de nuevo engendrados por el Espíritu Santo. Y en segundo lugar, recibimos el poder del Espíritu Santo para que sea posible vivir el cristianismo no de forma natural, sino sobrenatural.
Y finalmente, la quinta y última “P” es la de la “Perennidad”, o eternidad. El que ha creído en Jesucristo ya tiene asegurada una vida perenne, eterna, porque Jesucristo es la vida misma y el que en Él cree, aunque esté muerto, vivirá.
Jesucristo es el personaje principal de la Biblia puesto que el tema de la Biblia es la salvación y Jesucristo es el Salvador. El Antiguo Pacto decía que Jesucristo iba a venir. El Nuevo pacto dice que Él ya vino.
Estar en Cristo es estar completo, es tener a Dios mismo. Con Él no nos hace falta nada. Él es el todo, es el Rey del universo. Y eso era lo que el apóstol Pablo les enfatizaba a los colosenses, a quienes les escribió que creyeran y no se dejaran engañar, porque si estaban en Cristo, ya estaban plenos, realizados.
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Tomado de:
«Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.