Hoy me senté en el sofá de la sala y me corrí al rincón de la derecha para quedar debajo de la luz de la lámpara y leer la Biblia, orar al Señor y meditar un poco, estando a solas con Dios y mis pensamientos.
Hoy me senté en el sofá de la sala y pensé por unos momentos en algunas personas a las cuales durante mi vida había dañado o hecho sufrir injustamente por culpa de mi maldad, mi egoísmo, mi desobediencia, mi impericia o falta de sabiduría.
Hoy me senté en el sofá de la sala y pensé por unos momentos en muchas personas a las cuales hice feliz con mis buenos actos de amor o palabras de bondad, gracias a mi amabilidad, mi sabiduría, mi corazón tierno y gentil y a mi devoción cristiana.
Hoy me senté en el sofá de la sala y recordé algunos eventos en el que hice el ridículo o en el que fracasé estruendosamente y defraudé a los que creyeron en mí.
Hoy me senté en el sofá de la sala y recordé algunos eventos en los que fui ganador y por ello reconocido, aplaudido y hasta envidiado por los que no creyeron en mí.
Hoy me senté en el sofá de la sala y consideré las cantidades de personas que a mi edad ya son multimillonarias, famosas y han alcanzado sus sueños.
Hoy me senté en el sofá de la sala y consideré las cantidades de personas que a mi edad ya ni sueños tienen y no disfrutan de tantas cosas buenas como las que Dios me ha dado a mí.
Hoy me senté en el sofá de la sala y analicé que muchas personas a las que he conocido ya no están en este mundo, a la eternidad se han ido, y yo sigo sentado en este sofá sin apreciar y gozar del don de la vida.
Hoy me senté en el sofá de la sala y pedí perdón a Dios por todos mis pecados, oré por aquellos a quienes dañé de alguna manera, perdoné y bendije a los que a mí me dañaron y rogué a nuestro buen Dios que me ayude a sembrar sólo el bien y jamás el mal.
Hoy me senté en el sofá de la sala y consideré lo que dijo el apóstol Pablo a los Corintios, que cuando estoy en Cristo nueva creación soy, lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo y nueva criatura soy, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.
Hoy me senté en el sofá de la sala y entendí que aunque no pude arreglar el pasado, sí pude pedir perdón por lo malo, atesorar lo que es bueno, pensar en el futuro, y planear y prepararme para enfrentarlo de la mejor manera.
Pero mientras estoy aquí en el sofá pensando en el pasado y el futuro, se me está yendo el presente, y el presente es eso, un presente, un regalo de Dios para hoy, no para mañana, así es que me levanto ya mismo del sofá y me voy a disfrutar de este tesoro con la mejor actitud en mi corazón. ¡Hoy decido ser feliz, pero en Cristo!
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Tomado de:
«Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.