Ahorra tiempo y pásala mejor usando el “no”.

(Efesios 5:15-16).

La palabra “no” goza de una mala imagen, pues casi siempre la asociamos con rebeldía, falta de colaboración, indisposición, mala voluntad y disociación.

Pero esta palabrita, usada sabiamente, es excelente ahorradora de tiempo y representa aspectos positivos tales como: salud física, salud mental, concentración, prevención de accidentes y santidad.

Salud física, porque cuando aprendemos a decirle no a aquellos alimentos que nos perjudican, aunque se vean muy provocativos, nos evitamos sobrepeso, niveles altos de colesterol y otras complicaciones.

Si sólo dijéramos no a lo que no debemos comer o tomar, la pasaríamos mejor.

Salud mental, porque cuando le decimos sí a muchas actividades y luego el tiempo no nos da para cumplirlas todas, o las hacemos a medias, entonces quedamos mal, nos estresamos, nos llenamos de ansiedad y después, al fracasar, nos frustramos.

Si sólo dijéramos no a lo que no podemos hacer, la pasaríamos mejor.

Concentración, porque cuando tratamos de enfocarnos en demasiadas cosas al mismo tiempo realmente no nos enfocamos en ninguna. Y aunque parezca que físicamente estamos ocupados en una sola labor, la verdad es que mentalmente estamos en varias.

Con el cuerpo estamos en una parte y con la mente en otra. Y esto sucede porque es tanto lo que hay por hacer que mientras desarrollamos la tarea número cinco del día, ya nuestra mente se anda ocupando de las tareas seis y siete.

Es mejor enfocarse, poner el cuerpo y la mente en lo que estoy haciendo, fijar toda mi atención en una sola cosa.

Si le dijéramos no a aquello en lo que no podemos concentrarnos, la pasaríamos mejor.

Prevención de accidentes, porque si nos negamos a subirnos al automóvil de alguien irresponsable, o rechazamos tomar licor, o fumar, o inyectarnos porquerías, nos estamos evitando años de sufrimientos y desgracias para nosotros, para nuestra familia y para la sociedad.

Si sólo dijéramos no a los ofrecimientos peligrosos, la pasaríamos mejor.

Santidad, porque si aprendemos a decirle no a las tentaciones, entonces no dañaremos a otras personas, ni dañaremos la comunión Dios, ni arruinaremos nuestro testimonio, ni haremos desgraciada nuestra vida.

Si sólo dijéramos no a las tentaciones, la pasaríamos mejor.

La palabra “no” también es positiva, no te dé pena ni miedo usarla, ya que si la aprovechas bien, ahorras tiempo y la pasas mejor.

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Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.