Con buenas intenciones también se causan daños.

(Mateo 16:22-23).

No siempre que le suceden cosas malas a una persona es porque alguien le ha querido dañar. Hay ocasiones en que con las mejores intenciones también se generan dolorosas consecuencias.

Tal es el caso del que quiso ayudar a reparar una computadora pero la dejó peor de lo que estaba, o el que aconsejó una medicina a un enfermo pero dicho fármaco lo agravó aún más. O el que lastimó a una niña destrozándole el corazón y su futuro académico ofreciéndole un supuesto amor que resultó ser sólo pasión hormonal.

De buenas intenciones está pavimentado el camino a infierno, dice un viejo refrán, por lo cual es necesario que sopesemos no sólo las intenciones del que nos aconseja, sino las consecuencias de seguir dichos consejos.

Podemos tener la seguridad de que el chico que conducía embriagado un sábado en la noche jamás tuvo la macabra idea de matarse él y matar a sus cuatro amigos acompañantes cuando se estrelló de frente contra un camión. Su intención al recogerlos a uno por uno en sus casas no era enlutar a sus familias, sino el hacerles pasar una noche de diversión, gozar de la música a todo volumen, de sus novias, del licor y del vértigo de la alta velocidad.

Los ejemplos serían infinitos de mencionar pero la moraleja sigue siendo la misma: “no basta con analizar las intenciones, también hay que medir las consecuencias”. A Jesús le aconteció algo similar con su apóstol y amigo del alma, Pedro.

Después de que el Señor les anunciara a sus alumnos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día; su fiel amigazo Pedro, con un corazón tierno, conmovido y bien intencionado, lo llamó aparte y le dijo que por favor tuviera compasión de Él mismo, que esas cosas jamás le sucedieran.

Y tal vez cuando esperaba que el maestro lo abrazara y le diera las gracias por ser tan considerado, lo que recibió fue una declaración que casi lo tumba:

“apártate de mí Satanás, pues no pones la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres”.

¡Qué  palazo tan horrible! ¡Pobre Pedro! Pero Jesús fue radical al analizar las consecuencias y entender que su bien intencionado discípulo lo estaba apartando de la voluntad de Dios, ya que si Él no moría y resucitaba, nadie en este mundo sería salvo.

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Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

3 thoughts on “Con buenas intenciones también se causan daños.

  1. la verdad leo todos los dias los devocionales…uno mejor que el otro…pero este de verdad deja un mensaje fabuloso…!!!!
    Donizetti, lo escucho todas las noches desde Mar del Plata, por la fm 107.9 trinidad….que gran hombre de Dios..!!!!!
    Dios lo re bendiga..!!!!!??

  2. Hola Doni saludos cariñosos para ti, te cuento que ayer conversaba con mis hijos al respecto, y hoy he leido tu devocional……la verdad la vida nos da muchas oportunidades y hay que hacer lo correcto no es fácil.porque todos pensamos, sentimos y actuamos muy diferente…….pero siempre es bueno remediar y mirar las consecuencias no ahora pero si mas tarde.

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