Deja de mojarte los pies en la orilla y zambúllete

(Hebreos 6:3-6).

Hay personas que van a bañarse a la playa y lo único que hacen es mojarse los pies en la orilla, les da temor adentrarse un poco más y darse una buena zambullida.

Y lo más cómico es que después regresan a contarles a otros cómo fue la experiencia de nadar en el mar.

Algo similar sucede con algunas personas que dicen haber tenido la experiencia de salvación con Jesucristo, pero la verdad sea dicha, simplemente fueron visitantes asiduos durante un tiempo a alguna reunión cristiana.

Y también aprendieron la cultura religiosa y la liturgia y hasta llegaron a ocupar algún cargo en la iglesia, pues ciertos cambios en su vida hicieron pensar que habían nacido de nuevo, cuando en realidad sólo su psiquis fue afectada, mas no su espíritu, pues jamás nacieron de nuevo.

Es por ello que de los tales dice el apóstol Juan: “salieron de nosotros porque no eran de nosotros.”

De manera que a nadie se le pude ocurrir pensar que dichas personas perdieron la salvación, porque en realidad nunca la aceptaron.

El escritor de la epístola a los Hebreos en la Biblia les dice a sus lectores judíos que algunos israelitas han sido muy tercos, pues aunque fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y gustaron de la buena palabra de Dios, y de los poderes del siglo venidero, aún así, no se hicieron cristianos.

Tales hebreos nunca experimentaron el nuevo nacimiento espiritual y nunca recibieron la salvación de sus almas, la cual se recibe por la fe y no por las obras de la ley.

Lo que más bien aconteció con dichos judíos a los que se les predicó de Jesús como el Mesías, es que sólo se acercaron a las puertas de la fe cristiana, probaron una pizca, y luego se echaron para atrás.

Ellos no tuvieron una experiencia genuina de conversión, sólo fueron unos simpatizantes que luego recayeron, volvieron a su antiguo estilo de vida y dejaron al Mesías que era la única opción de salvación.

Es una lástima, porque esos hebreos fueron iluminados por Dios, aunque jamás llegaron a ser luz como los cristianos.

Y eso es lo que significa la palabra griega “Photizo”, de donde viene fotografía, y se refiere a recibir una luz que viene de fuera, pero nunca a ser luz por sí mismos.

Si ellos de verdad se hubieran convertido a Jesús serían luces por sí mismos, en lugar de ser iluminados, ya que como cristianos tendrían a Dios en su interior como la fuente de dicha luz.

La persona que se acerca a Dios es iluminada por Dios, pero cuando nace de nuevo, cuando se hace cristiana, ya no es iluminada, sino que es luz, ya no recibe la luz de afuera, sino que es una luz, es una luminaria, ya que la fuente, que es Dios, está en su interior.

También dice el texto bíblico que esos judíos a los que se les predicó de Jesús el Mesías, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, como señala el vocablo “Metójous”, que se refiere a estar con alguien sin llegar a tener comunión íntima con él.

Y eso es diferente a lo que sucede con un cristiano, que no es partícipe del Espíritu Santo, sino que tiene una relación íntima con Él, se hace consustancial con el Padre.

Es como viajar al lado de una persona de una ciudad a otra, se puede ser partícipe con ella del viaje, se puede hasta compartir la misma silla, pero no se es un sólo cuerpo con ella, no se es consustancial con ella.

Y para rematar, el escritor de la epístola a los hebreos dice que dichos judíos a los que se les predicó de Cristo aún llegaron a gustar del don celestial, aunque no lo tragaron, sólo lo probaron, saborearon una pizca de él, tal y como lo señala la palabra griega “Geusámenos”, que significa probar, saborear sin llegar a tragar.

Si esos judíos en lugar de haber probado una pizca del don celestial lo hubieran tragado, se hubieran llenado de él, tal y como se llenan los cristianos con el Espíritu Santo, entonces hubiesen nacido de nuevo y hubiesen recibido la salvación.

¡Es una pena que estos hebreos no se hayan convertido a Jesús el Mesías!

¡Y es una pena que hoy también muchas personas no se zambullan en Jesús el Mesías, sino que sólo se mojen los pies en la orilla!

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

¿Lleno de sentimiento religioso o del Espíritu?

(Mateo 16:17; Gálatas 5:16-26).

¿No resulta una ironía el que a Dios no lo hayan crucificado ni los ateos, ni los maleantes, ni los peores pecadores de su época, sino sus “santos ministros” que ocupaban altos cargos eclesiásticos y que gozaban de un gran prestigio como sabios, doctores en teología, maestros, escritores, conferencistas, consejeros y predicadores?

Sí, es una gran ironía. ¿Qué curioso verdad? ¿Y por qué los “santos hombres de Dios” le tomaron tanto odio a Jesús al punto de pedirle al gobernador romano que lo crucificara?

¿Qué les hizo Dios para que ellos llegaran al extremo de preferir el liberar al asesino Barrabás y en su lugar matarlo a él?

Nos ayudará a entender esa contradicción el diferenciar dos conceptos: llenarse de sentimiento religioso y llenarse del Espíritu Santo.

La persona llena de religión es aquella que está convencida de que el serle fiel a su institución eclesiástica, el ser constante en sus prácticas litúrgicas, el ser celosa de sus tradiciones y el cumplir fielmente con los mandamientos que le imponen, le hace merecedora del amor divino.

Esta persona no goza del amor que Dios le ofrece inmerecidamente, sino que trata con desespero de ganárselo.

No tiene una comunión directa con el creador y de doble vía, sino que hace meramente un ejercicio psíquico al orar consigo misma.

Por el contrario, la persona espiritual, es aquella que muere a sí misma, que se arrepiente de haber ofendido a Dios, que se vacía de su religión y decide recibir de gracia el amor, el perdón, la aceptación, la adopción de hija y la llenura del Espíritu Santo.

Es la que puede decir como el apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí, en la persona del Espíritu Santo, el cual me controla completamente”.

Y eso es muy diferente a lo que dice un religioso: “aquí vivo y mando yo, buscando a Dios a mi manera y haciendo los méritos para que Él me ame y acepte”.

Mientras que la persona religiosa se enceguece y es capaz de matar por su fanatismo, la persona espiritual tiene bien abiertos sus ojos y es capaz de dar la vida por sus convicciones.

Las autoridades eclesiásticas judías de la época de Jesús estaban tan llenas de la religión con la cual buscaban a Dios, que cuando el mismísimo Dios vino y se les paró enfrente, no lo reconocieron.

Pero si se hubieran vaciado de su religiosidad y hubieran permitido que el Espíritu Santo los llenara, ese mismo Espíritu Santo les hubiese revelado quién era Jesús y  les hubiese hecho caer de rodillas delante de Él diciendo como Pedro: “Tú eres el Hijo de Dios”.

Y el motivo por el cual le tomaron tanto odio a Jesús no fue sólo porque contradecía sus creencias y tradiciones, sino porque Jesús, quien conocía sus corazones, los desnudaba moralmente y los avergonzaba al confrontarlos con sus verdaderas motivaciones egoístas.

Jesús les hacía ver que servían a Dios no por el amor a Dios, sino por el amor a ellos mismos, a la institución religiosa, a los cargos que ocupaban, al prestigio del que gozaban y a la remuneración que obtenían.

Imagínate lo que sucedería si Jesús se le apareciera a un prominente líder cristiano de nuestros días y le dijera:

Tú no me amas a mí más que a tu religión, ni más que a tu cargo eclesiástico, ni más que a tu ministerio, ni más que a tu popularidad en radio y televisión, ni más que a tu salario, ni más que a tus libros y conferencias. Yo no soy el primero en tu vida. Tú no estás lleno de mí, estás lleno de ti”.

¿Y qué pasaría si lo mismo se lo dijera a todos los líderes cristianos de nuestra época?

Podrían pasar dos cosas:

O lo odiaríamos y le pediríamos al gobierno que nos lo quitara de encima por ser alguien fastidioso.

O caeríamos de rodillas arrepentidos y dispuestos a vaciarnos de religión y a llenarnos de su Espíritu Santo.

¡Quiera Dios concedernos a todos un corazón humilde que sepa escoger la segunda opción!

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

¡Ay! penita, pena, cuánto te quiero

(Hebreos 12:15).

Doña Dolores, doña Angustias y doña Soledad son las tres damas del barrio que siempre se juntan en la tardes para tomar el té y para hablar de sus congojas, de sus lamentos y tristezas.

Ellas son expertas en atesorar malos recuerdos, es más, los buscan y los coleccionan diligentemente, como quien guarda un tesoro de familia.

Y justamente para ellas y personas como ellas, el fragmento de esta canción:

“Estas tres vecinas parecieran al cielo rogar

que algo malo les haya de pasar,

para así en las tardes reunidas entre amigas, 

otra desgracia tener que contar.

Dolores, Angustias y Soledad,

urracas parlanchinas del mal,

nunca una historia amable han de citar,

aunque la fortuna un beso les venga a dar”.

Y así como estas tres damas son expertas en quejas y lamentos así hay seres humanos que siempre tienen algo triste para hablar, son los reyes de la melancolía, personas a las que siempre les gusta estar despertando lástima.

Ellas están aguardando pacientemente que alguien las ofenda o las lastime.  Y tan pronto reciben la ofensa, entonces, como si fuera una valiosa joya, la guardan en un estuche de terciopelo para estarla mostrando a todo el mundo y quejándose de las injusticias de esta vida.

Tantas veces han contado las mismas tristes historias que ya se las saben de memoria, pueden recitarlas cientos de veces con los mismos pelos y señales, con fechas, nombres y lugares.

Llevan inventarios detallados de cada uno de los vejámenes que han sufrido y sólo esperan que alguien nuevo al menos les preste oído por un minuto, para soltarles en automático el mismo cargamento de lamentos que tienen a la mano.

No importa que sugieras otros temas de conversación, de alguna manera se las ingenian para caer en los suyos y recitarte sus libretos de congojas.

Estas personas no quieren saber nada del perdón, para ellas el perdonar y olvidar sería un desastre, pues les arruinaría el próspero negocio de producir lástima en los demás.

Esta clase de gentes le huyen al éxito, a la dicha, al amor, a la salud y a la prosperidad, pues se han convertido en profesionales del sufrimiento.

Y si no sufren realmente, pues se inventan los motivos, ya que hacen de cualquier tontería, un drama.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Las malas actitudes dañan las buenas obras

(1 Corintios 13:1-3).

¿Alguna vez has vivido la experiencia de comprar en algún lugar donde el vendedor pareciera odiar su trabajo, odiarte a ti y odiar tener que atenderte?

¿O has ido a un restaurante donde el camarero es tan malgeniado que has preferido comer simple y usar tu pañuelo antes que llamarlo para pedirle un salero y una servilleta?

¿O puedes recordar a esos profesores que en lugar de motivar y ayudar a sus alumnos a aprender y  superarse parecían disfrutar hasta con una risita macabra de hacerles perder la materia?

¿O alguna vez te ha tocado un médico regañón que en lugar de mostrar interés por tu salud pareciera ser un papá neurótico que se ha enojado porque estás enfermo y te va a castigar?

Todas estas personas aunque sepan hacer su trabajo y cumplan con sus deberes están dañando sus buenas obras y dejando una pésima imagen en la gente que atienden, sencillamente porque tienen una mala actitud.

Y lo mismo pasa en la vida espiritual del cristiano, podemos obedecer a Dios, pero hacerlo por los motivos incorrectos y por ende con una actitud incorrecta.

El resultado de ese mal proceder es que las buenas obras que hicimos no cuentan a nuestro favor y la situación se torna peor de lo que resultaría por no haberlas hecho.

Es por lo anterior que el apóstol Pablo expresaba en su primera carta a los corintios en el capítulo 13 que si él fuera el “Supermán” espiritual que habla en lenguas humanas y angélicas, que profetiza, que entiende todos los misterios y toda la ciencia y que por ello escribe libros maravillosos y da conferencias espectaculares, pero no tiene amor, de nada le vale.

Y que si además tuviera tanta fe que fuera capaz de mover la Cordillera de los Andes y echarla al mar delante de las cámaras de CNN y vender todas sus posesiones y enviarles el dinero a los niños pobres de África, pero no tiene amor, de nada le vale.

Y que si encima de todo ello fuere capaz de entregar su cuerpo para que lo quemaran vivo, tal y como hacía Nerón con los cristianos donde hoy está la catedral de San Pedro, pero no tiene amor, de nada le vale.

¿Y por qué razón? Porque una mala actitud echó a perder todo su lindo trabajo.

Es que desde el simple cristiano que limpia baños, hasta el pastor que dirige un ministerio de millones de dólares y de miles de ovejas, deben ponerse la mano en el corazón y meditar en la actitud con la que están trabajando, porque si no están destilando amor en lo que hacen, deben corregir de inmediato.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Ser discípulo y hacer discípulos

(Juan 8:31).

J. Oswald Sanders en su libro titulado “Discipulado espiritual” dice que la palabra discípulo aparece 269 veces en el Nuevo Testamento, la palabra cristiano tres y la palabra creyente dos.

Con un buscador electrónico tal vez encuentres que las cifras son 275 para discípulo, tres para cristiano y nueve para creyente.

Pero lo interesante no es la cifra, sino el énfasis en no hacer creyentes, ni cristianos de religión, sino discípulos de Jesucristo.

Y si revisamos el mandato que Jesús dio antes de partir al cielo en él jamás se nos ordena hacer creyentes o cristianos religiosos, sino discípulos.

Y es que a Dios no le interesa tanto el que la gente crea en él, ni que se identifique como de la religión cristiana, sino que sea su discípula.

Y para poder captar la fuerza de esta palabra hay que verla en el contexto en el que se usa.

Hoy en día un discípulo es aquel que va durante una hora a una cátedra, escucha al profesor, paga por el servicio, presenta un examen y obtiene un certificado.

Pero en la época y cultura de Jesús un discípulo era como un hijo que un rabino adoptaba para formar su carácter y para enseñarle toda su cátedra.

Los padres entregaban a su hijo varón para que éste no sólo viviera con el rabino, lo sirviera y se sentara a sus pies a aprender su doctrina, sino para que algún día llegara a ser como ese rabino, quien era su modelo y su padre.

La unión entre rabino y talmidim (el discípulo judío) se tornaba tan estrecha que cuando el maestro decía: “llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”, cada alumno entendía que jamás podría practicar o enseñar otra doctrina diferente a la de su propio rabino.

El apóstol Pablo, un típico rabino fariseo, que había dejado el yugo de su rabino Gamaliel y había adoptado el de Jesús, decía a sus hijos espirituales:

“Lo que yo les he enseñado, practíquenlo y enséñenlo a otros, así como yo lo aprendí de mi rabino y mi Señor Jesús y lo practico y lo enseño. Sean imitadores de mí, como yo lo soy de Cristo”.

Hoy en día los cristianos somos más cómodos, en lugar de adoptar hijos espirituales los invitamos a reuniones y los hacemos consumidores compulsivos de liturgia dominical evangélica.

Y en lugar de decirles que sean imitadores nuestros como nosotros lo somos de Cristo, les decimos que no nos miren a nosotros, sino que miren a Cristo.

Sí, hemos entendido el discipulado de manera diferente a como lo enseñó Jesús en Juan 8:31.

En este pasaje bíblico el Señor les dijo a los muchos que habían creído en él que si querían ser discípulos y no simples creyentes, tenían que vivir con Él, aprender de Él, enseñar como Él y ser como Él.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Los nombres compuestos.


(Éxodo 3:13-15).

En nuestra cultura occidental la forma como se escoge el nombre de un hijo responde a diversos criterios, algunas veces se le llama como el papá o la mamá, otras veces como el personaje de moda, pudiendo ser un político, un deportista, un artista o un galán de telenovela.

Pero sucede que algunas veces no se tiene cuidado con el hecho de que la mezcla de los nombres o de los nombres con los apellidos resulten graciosos, dándose casos como los siguientes: Zoila Guerra, Zacarías Piedras del Río, Armando Esteban Quito, Dolores de Barriga, Estela Flor del Campo, José Luis Lamata Feliz, Presentación de Cabezas, Ramón Ponte Alegre, Luisa Larrosa Espinoza, Lidia del Toro Manso y Estela Segura.

En la Biblia se nos muestra cómo los nombres que se escogían para las personas muchas veces reflejaban algo de su propia vida, como el caso de Isaac, que significa risa, y el cual fue llamado así por orden de Dios, puesto que Sara se río cuando se le anunció que iba a quedar embarazada, a pesar de ser anciana, de no ovular y de haber sido estéril toda su vida.

A Abram Dios le cambió el nombre por Abraham que quiere decir padre de naciones.

A Jacob, que significa falsario, se le cambió el nombre por Israel, que significa Dios pelea.

Moisés se llamaba así porque su nombre significa rescatado de las aguas y él fue rescatado de las aguas de un río cuando apenas era un bebé.

Y pudieran mencionarse muchos casos, pero el más significativo de todos son los ocho nombres compuestos que se le dan a Dios en el Antiguo Pacto de la Biblia:

En primer lugar YHVH-Sebaot que se traduce como  Dios es nuestro ejército defensor.

En segundo lugar YHVH-Yireh que significa que Dios es nuestro proveedor.

En tercer lugar YHVH-Rafah que quiere decir que Dios es nuestro sanador.

En cuarto lugar YHVH-Nissi que se traduce como Dios es nuestro estandarte.

En quinto lugar YHVH-Shalom que quiere decir que Dios es nuestra paz.

En sexto lugar YHVH-rá-ah que significa que Dios es nuestro pastor.

En séptimo lugar el nombre YHVH-Sidkenu que se traduce como Dios es nuestra justicia.

Y finalmente, en octavo lugar, YHVH-Sama que significa que Dios está presente.

Cada uno de estos nombres completos tiene un profundo significado pues en ellos Dios se revela al hombre como el Dios que lo suple en cada aspecto o necesidad de su vida.

¡Qué maravilloso tener a un Dios cercano y atento a nuestras oraciones!

¡Qué maravilloso tener a un Dios que nos ama y que está profundamente interesado en lo que nos pasa cada día!

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Las buenas falsificaciones sólo se descubren en los detalles

(2 Corintios 11: 14-15; Santiago 2:19)

Hay un juego muy entretenido que ofrecen muchas revistas en sus páginas finales, se trata de poder apreciar un determinado número de diferencias entre dos dibujos que a primera vista se ven exactamente iguales, pero que al observarlos detenidamente tienen algunas mínimas diferencias.

La misma agudeza de observación se requiere para poder diferenciar tantísimas imitaciones de marcas muy cotizadas en el mercado y a algunos supuestos cristianos fraudulentos que son capaces de engañar aún a los hijos de Dios.

Un conferencista que explicaba la enseñanza bíblica de que el diablo es todo un artista para falsificar y engañar con mentiras muy bien elaboradas y muy parecidas a la verdad, contaba que una vez había rechazado la oportunidad de tener como invitado especial a una reunión masiva a un excelente orador con una hoja de vida envidiable.

Dicho sujeto de apellido Bel, tenía un doctorado en teología y varias especializaciones en los idiomas bíblicos hebreo, arameo y griego. También era experto en homilética y hermenéutica. Tocaba y cantaba como los grandes artistas.

Tenía una bella apariencia física y con su palabra embelesaba a los más refinados auditorios. Y como si fuera poco tenía una rica organización financiera y una fe en Dios inquebrantable, por lo cual era capaz de realizar todo tipo de milagros asombrosos.

En pocas palabras, este paladín de la espiritualidad moderna era el que cualquier iglesia cristiana quisiera tener como invitado no sólo para atiborrar su auditorio, sino para llenar hoteles, coliseos y estadios.

Afortunadamente no se concretó nunca una invitación a esta personalidad por un simple detalle, el detalle de su nombre. Aunque su apellido era Bel, su nombre era Luz, es decir, se trataba de Luzbel, el príncipe de los demonios, el que engaña a las naciones, el que se disfraza como ángel de luz y es homicida y padre de mentira.

Por supuesto que el relato es sólo una parábola que el conferencista usó para ilustrar cómo es que el perverso de Satanás opera y engaña al mundo entero, aún a los cristianos, por lo cual es necesario prestarle atención a los detalles para poder desenmascararlo.

Por ejemplo, el diablo se sabe toda la Biblia y es capaz de enseñarla, sólo que no la vive. Cree que Dios es uno y tiembla ante Él, pero no lo obedece por amor. Y se disfraza como ángel de Luz, porque no lo es.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Cómo vengarse de los hermanos odiosos

(Juan 7:2-5; Gálatas 1:18-19; 2:9).

Si en tu familia nunca tuviste una pelea con un hermano tal vez se debió a tres factores, o eres hijo único, o no se criaron juntos o eres anormal, pues lo normal es que todo padre de familia haya tenido que hacer las veces de árbitro de pelea por lo menos una vez.

Y las peleas entre hermanos son típicas, hasta allí no hay de qué preocuparse. El que el uno se ponga la ropa del otro, el que uno quiera acaparar el vídeo juego que es para todos, o el que el uno quiera apropiarse del único control remoto de la televisión, o viajar al lado de la ventana del auto, todo eso es pasable.

Inclusive, el que siendo adultos el uno critique al otro, o hasta se muestre ausente en la época de los problemas también es pasable, pues bien dice la Biblia que en tiempos difíciles es mejor amigo cercano que hermano distante; y que en ocasiones se portan mejor los amigos que los mismos hermanos.

Pero donde las cosas sí se ponen feas e intolerables, es cuando una disputa entre hermanos se prolonga durante años, envenena a las familias, gesta riñas entre esposas y sobrinos de ambos lados y deja en medio, dolidos, a sus propios padres.

En la Biblia se menciona por ejemplo el caso de los hermanos de José, el hijo de Jacob, quienes llegaron a odiarlo tanto que hasta quisieron matarlo, pero finalmente lo vendieron como esclavo a Egipto.

Por supuesto que nunca les pasó por la cabeza que ese muchachito, al que calificaban de mimado y engreído, se llegara a convertir en el primer ministro de ese imperio.

Pero así fue, y lo mejor de todo fue la venganza que José les cobró a esos odiosos: los perdonó y los hizo partícipes de su prosperidad. Sí, su papá, sus hermanos, cuñadas y sobrinos, se fueron a Egipto a darse la gran vida.

Otra venganza espectacular fue la de Jesús, pues cuando inició su vida pública sus hermanos no creían en él, cosa que le debió doler.

Pero cuando resucitó y todos en casa supieron que realmente habían convivido con el mismísimo Dios, entonces los perdonó y los hizo parte de su iglesia.

Judas, por ejemplo, no el Iscariote sino el hermano del Señor, llegó a escribir su propia epístola en la Biblia, la epístola de Judas.

Lo mismo hizo su hermano Jacobo, otro Jacobo diferente al hermano de Juan, quien escribió su propia epístola. Además llegó a ser uno de los tres líderes de la iglesia cristiana en Jerusalén junto con Pedro y Juan, sin necesidad de haber sido uno de sus apóstoles.

Eso sí es vengarse: perdonar y hacer partícipes a nuestros hermanos de nuestra prosperidad.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

Lo que aprendí de los 40 años de los israelitas por el desierto

(Romanos 15:4).

Cuando tú crees que le estás enseñando teología a un grupo de chicos en una pizzería usando recursos electrónicos, lenguaje moderno y atractivas técnicas expositivas, ellos son los que te sorprenden enseñándote a ti que la finalidad de la Biblia no es fundirte las neuronas, ni hacerte la vida más complicada, sino darte lecciones prácticas para que las pongas por obra en cada aspecto de tu existencia.

Por ejemplo, si preguntas qué aprendieron, después de una enseñanza del Éxodo de los judíos 40 años por el desierto, tal vez te dejen boquiabierto con comentarios como los siguientes:

-         Brother, que si te volvés más terco que una mula una travesía que debe durar 40 días se te puede volver 40 años. Tenés que obedecer al Señor y punto, listo, eso es todo.

-         Que si tú quieres ser un buen líder no tienes que ser el típico viejito de 80 años barrigón, neurótico, andropáusico y que anda con un garrote y varios guardaespaldas por el campamento. Puedes ser como Moisés, que aunque era el hombre más humilde y manso sobre la tierra era un líder. No porque se impuso, sino porque Dios lo puso por líder y Él lo respaldaba. Y si alguien se metía con Moisés se estaba metiendo con Dios mismo y por ello debía atenerse a las consecuencias.

-         Que no falta el que critique a tu mujer, que porque es chiquita, que porque es flaca, que porque es blanquita, que porque es callada o porque habla mucho. Mientras Dios apruebe esa unión y la morenita le guste a Moisés y Moisés esté feliz con su morenita, que la gente diga lo que quiera y se reviente de la rabia, eso no debe importarnos.

-         Que un desierto tiene que ser un camino no un lugar de residencia. Es el paso de un Egipto, que simboliza esclavitud, a un Canaán, que simboliza libertad. Canaán también es tierra de cumplimiento de promesas, es el lugar donde fluyen la leche y la miel. Jamás el desierto se me tiene que volver mi casa, tiene que ser solamente un trayecto hacia mi casa.

-         Que Moisés se murió joven a los 120 años, lleno de vida y con una vista de jovencito. Y que aunque no entró a la tierra de Canaán, se fue a una tierra prometida celestial.

-         ¿Vos sabés que aprendí de este man? Que aunque pensés que has echado 80 años de tu vida a la basura, aunque nadie te conozca, aunque no tengás contactos, aunque seas  tartamudo y aunque tengás dos hermanos criticones, aún así, Dios te puede usar con poder.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

 

No ganó el mejor, tampoco el peor, sólo el agraciado

(Eclesiastés 9:10-12).

Amigo, sé bien que pasas por un momento horrible como deportista profesional.

Los periodistas que antes te elogiaban y te asediaban para una entrevista hoy parecen haberse convertido en tus enconados enemigos.

El público que antes te aplaudía y coreaba tu nombre, hoy te abuchea y te hace chistes hirientes.

Aún tienes la impresión de que tus compañeros, los directivos del club y el mismo entrenador, se han unido para conspirar contra ti.

Y ni qué decir de tu representante, él piensa que tal y como estás ahora, nadie daría un centavo por tu transferencia a otro equipo.

A veces quisieras llegar del entrenamiento, tomarte una pastilla y echarte a dormir hasta el otro día.

Otras veces quisieras arrojarte al piso y llorar de rabia y frustración.

Y cada día debes lidiar con esas preguntas que te martillan:

¿qué me pasa? ¿Por qué me va mal? ¿Por qué no logro rendir como mis compañeros?

Ellos se escapan a sus fiestas, no siguen las dietas al pie de la letra, son indisciplinados, entrenan a medias, consultan adivinos, se burlan del entrenador, hablan mal de las directivas, no valoran a los seguidores del equipo, son hipócritas en las entrevistas de televisión, sólo les interesa el dinero que cobran y sin embargo sus representantes les consiguen buenos contratos y son los niños consentidos del periodismo y del público.

No entiendo, ¿por qué? ¿De qué me ha valido trabajar duro, entrenar como un burro, dar la vida en cada juego, seguir la dieta, obedecer al técnico y respetar a las directivas del equipo y al público? ¿Para qué?

Pero no te desanimes, toma tu Biblia y aprópiate de Eclesiastés 9:10-12, donde el autor básicamente te dice:

“No dejes de entrenar duro, ser disciplinado, hacer tu dieta, obedecer al entrenador y hacer todo con alegría, no con rabia ni con sentimientos de inferioridad o superioridad.

Esfuérzate ahora, pues tu profesión es corta y la vida también y cuando vayas a la tumba ya no habrá tiempo para más.

Además la recompensa vendrá, tenlo por seguro. A todo ser humano le vienen momentos críticos, de repente, quedando atrapados como un pez en la red o como un pájaro en la trampa.

Mas no desmayes, es en esas circunstancias que se prueba el verdadero carácter del  triunfador.

Esos obstáculos en la pista no son para sabotear tu carrera, sino para enseñarte a brincarlos.

Y finalmente, acuérdate que no gana el más veloz, o el más fuerte, o el más talentoso, sino el que está en el  lugar correcto, en el momento oportuno.

La gente le llama a eso suerte, pero tú sabes que es la gracia de Dios, por eso no lo dejes, porque con Cristo siempre ganarás”.

Si quieres seguir recibiendo los “Devocionales en Pijama” cada día, en tu correo electrónico, o para que le llegue a un amigo, suscríbete a nuestro boletín gratuito en la parte superior derecha de esta página. Saber tu nombre, apellido y país, nos permitirá escribirte de manera personalizada y compartirte notas de interés en tu país.

Si quieres que seamos amigos en Facebook sólo marca “Me gusta” en la siguiente página: https://www.facebook.com/donizettibarrios

Ahora, si deseas disfrutar de buena música orgánica con sonido estéreo digital de alta resolución, da clic AQUÍ.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.